En un barrio de una ciudad llamada Torrent, vivía un alegre y dicharachero carnicero, era hábil en su oficio y le encantaba narrar y chismorrear historias a golpe de cuchillo.

Daba rienda suelta a rumores y suposiciones para el deleite de sus incondicionales clientes. Día tras día actuaba detrás del mostrador enfrascado en su delantal y ejerciendo con habilidad uno de sus músculos mas desarrollados, su lengua. Era feliz o eso aparentaba, trabajador, simpático y altivo de cara a su incondicional público. Pero cuando caía la noche y cerraba la carnicera pasaba de ser el director o narrador de infinitas historias, a ser actor principal o secundario de su propio cuento, oía voces que se repetían noche tras noche: Tu hermano……, tu cuñada….., tu otro hermano….., tu cuñado…… el pobre carnicero intentaba aferrarse al sueño hasta que volvía el esperado amanecer y José (como lo llamaban) volvía a implantarse cual generosa sonrisa para poder volver a ejercer de narrador de nuevas historias.

Se repetían las noches con aquellas voces y volvían los días con sus cuentos y de esa forma el carnicero sin darse cuenta paso a ser también actor principal en las narraciones o rumores de muchos directores o narradores de cuentos e historias.

Moraleja: Historias y Rumores hay en todos lados y cualquiera puede ser protagonista de uno de ellos.