"Los experimentos con gaseosa. La amarga derrota de ayer dejó muy tocado a un equipo y una afición que finalmente ha entendido que el problema del Valencia no era de entrenador, ni de portero. Es estructural. Y por eso en el cuarto gol, cuando sólo se había disputado algo más de media hora de juego, la parroquia valencianista estalló en la desesperación. La actual plantilla necesita un urgente «plan renove». El club debe empezar a desprenderse de algunos de su jugadores y si puede ser en el mercado de invierno, mucho mejor. La temporada ya está perdida, y eso que ayer era el último día de octubre.Quién todavía en el club se crea que este equipo es el mejor de la historia, podría ir recogiendo los trastos y abandonar su puesto. No hay equipo. Encima la mayoría tiene contratos largos. Es el momento de la autocrítica. La defensa es la más endeble que los últimos diez años. Nadie había programado la anunciada marcha de Ayala, y esa irresponsabilidad alguien la debe de pagar, además de Quique Sánchez Flores, amortizado con injusticia.

El voluntarioso Óscar Fernández demostró que las ganas y la testosterona son insuficientes. Su bonito sueño duró sólo cuarenta segundos, lo que tardó Robinho en hacer trizas la cuestionada defensa blanquinegra para que Raúl marcará. Luego llegó la pesadilla, aunque los criterios futbolísticos, si existen, indican que con el entrenador destituido aún en el banquillo, el Real Madrid no hubiera pasado por encima del Valencia. El técnico interino es inocente. Flaco favor le ha hecho quién le dio una alternativa para la que no estaba preparado. Veremos si Koeman es capaz de enderezar la crisis. Lo va a tener muy difícil.
Había curiosidad por saber si la plantilla iba a decir la suya tras los últimos días negros de octubre que empezaron en el Sánchez Pizjúan. Pero el inmediato gol de Raúl desajustó todos los planes del equipo. Se instaló la autogestión. Ni rombo, ni bandas, ni sistema. Nada. El Valencia cayó en la desesperación. Pero enfrente estaba el Madrid, y los de Schuster son letales. Además se encontró con un herido Valencia. Fernández miraba el duelo con cara de circunstancia e intuía la que venía. Sus jugadores ponían ganas, pero no existen recursos. Y cuando llegó el segundo, en otro clamoroso error de la defensa, se sentó en el banquillo. Vió dos más antes de ir al descanso. En el cuarto del Madrid, la grada empezó a mirar al palco y otros prefirieron marcharse a casa. Esa tremenda escena debe hacer reflexionar a Juan Soler. El proyecto deportivo no existe y milagros en Lourdes. Por mucho oficio que tenga Koeman con esta plantilla nada puede hacer.

La segunda parte era propicia para los amantes del cine de terror. El Madrid aflojó un poco y se reservó para otro día. Ni así se levantó el Valencia. Angulo marcó el gol del honor, al que contestó Robinho con el quinto madridista. El Valencia está hundido, y su afición resignada. Y el sábado visita a un enrachado Mallorca". (DIARIOLEVANTE)