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"La Comunitat Valenciana tendrá antes de que concluya esta legislatura autonómica una ley contra la contaminación lumínica. Ése es el compromiso de la Generalitat, que han confirmado fuentes de la Conselleria de Medio Ambiente, Agua, Urbanismo y Vivienda, que ha retomado la redacción del texto de la ley que se inició hace algunos años pero no llegó a prosperar. Vicente Aupí, Valencia El objetivo del departamento de José Ramón García Antón es que la ley entre en vigor antes de que concluya la legislatura, lo que convertirá a la Comunitat Valenciana en la cuarta autonomía con una norma sobre esta materia, que ya han puesto en marcha anteriormente Canarias, Cataluña y Baleares.
El área metropolitana de Valencia y otras zonas de la Comunitat han formado en los últimos años uno de los mayores focos de contaminación lumínica en España. Según Fernando Ballesteros, del Observatorio Astronómico de la Universidad de Valencia, este derroche «puede rondar el 40% del gasto energético de una población» , cuyo dinero sale directamente de las arcas municipales.
El observatorio, al verse afectado por la expansión incontrolada de los focos de luz en la franja litoral, tuvo que trasladar su sede al término de Aras de los Olmos, a unos 100 kilómetros de Valencia, pero si continúa el proceso actual, en el plazo de unos años ni siquiera se podrá observar desde allí.
El director del observatorio, Vicent Martínez, recuerda junto a Ballesteros, que en el cielo de Valencia y las zonas urbanas han dejado de verse la Vía Láctea y la mayor parte de las estrellas que se podían observar décadas atrás. Pero ambos apuntan que el problema ya excede el ámbito astronómico y se ha convertido en una cuestión ambiental y económica que afecta tanto al gasto en la factura energética como al impacto en la atmósfera y los seres vivos, como acreditan los informes elaborados en los últimos años por instituciones como la ONU y la NASA.
Ballesteros apunta que la solución es factible: «Se trata de sustituir las farolas que emiten luz en todas direcciones por otras que sólo la proyecten hacia abajo» . Aunque pueda parecer complicado, la técnica ya está implantada y en algunos casos únicamente requiere la instalación de «un sombrerete espejado que evite las pérdidas de luz hacia arriba y que concentre la emisión hacia abajo» . Así, al duplicar la cantidad de luz que la farola emite hacia abajo, sólo sería necesaria una bombilla con la mitad de potencia, lo que reduce el gasto energético a eso, a la mitad. Ballesteros añade que «el coste de las modificaciones quedaría amortizado de sobra por el propio ahorro que supone el menor gasto eléctrico» .
La lucha contra la contaminación lumínica se ha sumado, además, a las iniciativas actuales para reducir las emisiones contaminantes de gases de efecto invernadero que pueden favorecer el calentamiento global". (DIARIO LEVANTE)









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