
«Yo estoy durmiendo en cama porque llevo mucho tiempo aquí, pero muchos de mis compañeros duermen en el suelo en colchones o en almohadas de sillones».
Éste es el crudo testimonio de H. E., uno de los internos del centro de recepción de menores de Monteolivete. Tiene 17 años y explica que, pese a que los tratan «de puta madre», el centro «está saturado».
Este centro alberga a chicos y chicas hasta los 18 años, la mayoría inmigrantes, en situación de desamparo al no tener familia que se haga cargo de ellos. Según un trabajador, «tiene capacidad para 48 chavales y, desde verano, tenemos una media de 78 y 80».

Este exceso les ha obligado a poner colchones y almohadones de sofás en los pasillos de las habitaciones. Además, para repartir las camas han tenido que crear una lista de espera. «El último que entra al centro tiene que ir al suelo y, a medida que van saliendo, la lista va corriendo y los que están en el suelo pasan a la cama», comenta el trabajador.
En este sentido, fuentes de la Conselleria de Bienestar Social explican que «se trata de una situación extraordinaria motivada por las actuaciones policiales de los últimos meses. La Fiscalía nos ha pedido que nos hagamos cargo de ellos, y es lo que intentamos de la mejor forma posible, ya que si hay hermanos, los ingresamos juntos para no separarlos». Además, «se está estudiando la creación de un nuevo centro en Valencia».
Los vecinos piden que se traslade
Los vecinos del barrio de la Plata y Monteolivete están recogiendo firmas para solicitar el traslado de este centro. De momento ya han presentado 4.000 en la Conselleria. El motivo es que, en las últimas semanas, vienen sufriendo robos, roturas de las lunas de los coches y hasta han denunciado acoso a algunas chicas de la barriada. Fuentes vecinales aseguran que «al dueño de un bar que salió a socorrer a unas chiquillas le tiraron benceno a los ojos». Desde el centro aclaran: «Es cierto que ha habido problemas con alguno, pero es más por los ex internos que vienen aquí a reunirse con sus amigos. Si no logran trabajo, muchas veces acaban delinquiendo».










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