Antes de que la investigación biomédica estreche el cerco al cáncer y despeje todas las incógnitas y dudas respecto a su origen, los científicos dispondrán de medios rápidos, seguros y eficaces para diagnosticar en tan solo dos días la presencia de un tumor. Son los nuevos predictores que ya existen en Canadá, Estados Unidos y Holanda. En tres años se abaratarán y estarán al alcance de la mayoría.
El cáncer se podrá diagnosticar con la misma facilidad con la que se conoce si una mujer está gestante: a través de un predictor que analizará la sangre o el tejido recogido en una biopsia. Esta técnica, que se denomina análisis de microarrays y a la que solo pueden acceder ciudadanos de Estados Unidos, Canadá y Holanda que puedan pagar 6.000 euros por la determinación, se abaratará y estará al alcance de la población general en los hospitales en unos tres o cuatro años, según anunció ayer en Valencia el genetista canadiense Benjamín Blencowe, de la Universidad de Toronto.
Un test llamado Mamaprint
Aunque la Agencia Europea del Medicamento todavía no ha autorizado los test de microarrays para diagnosticar el cáncer, ciertas clínicas privadas de Holanda han comenzado a utilizarlos con pacientes operadas de cáncer de mama, que se denomina Mamaprint para saber si el tumor se va a reproducir o si puede haber metástasis. (LEVANTE-EMV.COM)
El especialista participa en la séptima edición del congreso Camda que se celebra en el Centro de Investigación Príncipe Felipe de Valencia (CIPF). Se trata del encuentro más prestigioso del mundo en el campo del análisis de microarrays y de la expresión de los genes. Además, esta es la primera vez que se organiza fuera de Estados Unidos.
Por su parte, el responsable de Bioinformática del CIPF, Joaquín Dopazo, explicó que la técnica del microarrays permite realizar un análisis individualizado de cada uno de los treinta mil genes que conforman el Genoma Humano y aunque en la actualidad solo se conoce como funciona la mitad de ellos, si se puede saber qué genes son marcadores de cáncer aunque se desconozca su función.
La técnica del microarrays tiene dos fundamentos: uno es el análisis los genes y el otro es descifrar el contenido de la información que se recoge que se realiza a través de complejos programa informáticos que se diseñan en el CIPF.
«Con la misma facilidad con la que se hace un análisis de sangre se va a dar información de la actividad que realiza cada uno de los genes», indicó Dopazo, que destacó que el genetista canadiense Benjamin Blencowe ha sido pionero en el mundo en obtener información de secuencia conjunta de los genes (el trabajo que hace uno en contacto con otro).
Dopazo señaló que la sexta parte de los genes que existen en el Genoma (5.000 de 30.000) están directamente implicados en la proliferación de tumores.
Los resultados se conocen en un par de días y orientan al médico sobre el tipo de tratamiento más efectivo que hay que dar a la paciente y si hay que dar o descartar la quimioterapia.
Estos análisis se podrán hacer también para diagnosticar otros tumores como los de colon, pulmón y próstata, pero también permitirán detectar enfermedades degenerativas y hereditarias y hacer una tratamiento absolutamente personalizado y «a la carta» del enfermo.
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