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El simpático tranvía, ese vehículo familiar y que es casi consustancial en nosotros porque nos ha visto nacer a casi todos los torrentinos, desaparece.
Las exigencias modernas lo empujan y el tranvía, viejo y cansado, se retira y sus coches, algunos de ellos casi centenarios, traen a las personas mayores los más entrañables recuerdos.
Sería a finales del pasado siglo cuando en el viejo Torrent tendría lugar el más destacado acontecimiento de la época y los 7000 vecinos, abuelos nuestros, quedarían contentos porque al fin se establecía un medio moderno de comunicación con Valencia.
Este era el tranvía con caballos que se implantó para sustituir a la tartana que hasta entonces había sido el único medio de locomoción, con un camino viejo y en el que se invertían encima de una hora y media en un recorrido de diez kilómetros. Tres tartanas de cuatro pasajeros, cada una, sobraban para el pasaje que en la época que nos referimos se transladaba a la capital. Unos pocos estudiantes y algunos hombres dedicados al comercio eran los que utilizaban la tartana y cuando se implantó el servicio de tranvías con caballos aumentó un poco el pasaje, pero si no había acontecimiento o fiesta notable los tranvías de dieciocho pasajeros sentados casi nunca llevaban los asientos completos.
Más tarde y a principios del actual siglo desaparecieron los caballos y se implantó el eléctrico que casi con pocas variantes ha tenido una vida de más de cincuenta años.
Este tranvía que desaparece, viejo y cansado, cumplió casi una función social; en el tranvía se formaban tertúlias, se entablaban amistades y se formalizaban tratos comerciales. Más de una hora de recorrido a principio para acabar con los tres cuartos de hora con que continuaba actualmente en su pesado trayecto.
El tranvía ha sido vehículo de pocas simpatías y en épocas remotas cuando el civismo se olvidaba para dar rienda suelta al desorden, los alborotadores exteriorizaron muchas veces sus protestas volcando el tranvía.
El “vuelco” de ahora es definitivo para dar paso a un moderno servicio de autobuses que nos ponen en la línea de lo moderno.
Aunque no dudamos de que las tarifas están confeccionadas con arreglo a lo autorizado por el organismo correspondiente, hemos de reconocer en principio que resulta el viaje un poco caro partiendo del precio del tranvía.
Si se implanta definitivamente las tarjetas de abono a precio reducido que la VASA ofrece en su iniciación y que resulta el viaje de Torrent a Valencia por cuatro pesetas, no está del todo mal, considerando que la mejora del servicio compensa el precio, pero si fracasa el sistema y el precio queda en las cinco cincuenta pesetas, entonces habremos de decir que es caro este trayecto.
El día 6 del actual mes de Julio el tranvía rendirá el último tributo, para dejar paso a los flamantes autobuses que el magnífico servicio de cada diez minutos y en una versión en el trayescto que no sobrepasará de los veinte, nos tendrá en continuo contacto con la capital, constituyendo por lo tanto una importante mejora ya que a la vez se establece el servicio directo entre la capital y el Vedat.
(TORRENT. BOLETIN DE INFORMACIÓN, JULIO 1963)
TORRENT IMATGE GRÀFICA: LA GENT I LA CIUTAT (1860-1960)










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