

Lo conocen, saben dónde vive, pero poco pueden hacer para que no vuelva a reincidir y siga quemando contenedores. Cada cierto tiempo la historia se repite, un hombre afincado en Torrent repite la misma escena, incendia contenedores o vehículos situados en la vía pública. La Policía Local y los Bomberos tienen que intervenir para controlar las llamas y tranquilizar a los vecinos. Muchos torrentinos ya saben de sus fechorías, la policía lo tiene identificado y en los juzgados ya lo han visto pasar en varias ocasiones en los últimos años, pero su trastorno mental le sirve de atenuante.
Se le ve de vez en cuando paseando con su perrito, como si de un ciudadano modélico se tratara. Pero tras esta imagen se esconde un pirómano que ronda las calles de Torrent y que en varias ocasiones ha provocado incendios extendiendo el miedo entre los vecinos de la población. Aunque la Policía Local detiene al pirómano, en poco tiempo vuelve a estar en la calle.
Hacia tiempo que la historia no se volvía a reproducir en Torrent, pero la madrugada del martes ocurrió otra vez. El pirómano elegía en esta ocasión la calle Padre Méndez. Siete contenedores quemados y un vehículo afectado por las llamas en poco más de una hora fue el balance de este nuevo acto vandálico. El protagonista, el mismo de hace años, que está identificado por los cuerpos de seguridad, pero que vuelve a cometer actos y destrozos y por enésima vez queda impune.
Aunque es detenido por los cuerpos de seguridad y puesto a disposición judicial, las leyes para este pirómano le otorgan siempre el mismo castigo. Su perturbación mental le libra de la pena, y al poco tiempo ya está otra vez en la calle prendiendo fuego a otro contenedor. En algunos casos es solamente el mobiliario urbano, pero en otros algún vehículo también arde pasto de las llamas.
El hombre, que ha sido detenido en varias ocasiones y juzgado en Torrent, siempre amenaza a aquellos que se le interponen en su camino, bien sea un juez o un policía. La advertencia es siempre muy parecida, y tiene que ver con su obsesión: les quemará la casa. La policía tiene hasta una foto suya.
Ni rastro.
Ayer a mediodía, en la calle Padre Méndez ya no había rastro de lo que había sucedido de madrugada. Los servicios de limpieza habían hecho un buen trabajo y habían retirado y repuesto los contenedores quemados.
Pero entre los vecinos de la calle se comentaba lo ocurrido. "Yo escuchaba cómo las botellas explotaban por el calor del fuego", dijo una vecina. Fueron varios residentes los que llamaron a la Policía Local y a los Bomberos para avisarles de las llamas que se iniciaron de madrugada. Por la mañana, entre el vecindario la gente no hablaba de otra cosa. "Es que no se puede hacer nada si le hubiera dado por quemar coches", dijo un vecino.
El pirómano no había sido detenido todavía pero la policía esperaba hacerlo en las próximas horas. Los vecinos de Torrent esperan que no se reproduzcan los incendios nocturnos de Valencia, donde casi cada semana se queman contenedores y vehículos aparcados por la noche en la calle. "Parece que es cuestión de modas, y esperemos que no llegue a Torrent", decía otro vecino.
El pirómano, aunque sea puesto a disposición judicial por los hechos ocurridos la madrugada del martes, tendrá probablemente la misma resolución que ocasiones anteriores, trastorno mental, por lo que probablemente no entrará en prisión. Mientras, los vecinos de Torrent esperan que el pirómano no vuelva a hacer de las suyas.
Entre uno y tres años.
Según el Código Penal, un acusado de causar daños en propiedades ajenas, y en el caso de que sean bienes públicos, la pena puede ser entre uno y tres años de prisión. En el caso del pirómano de Torrent, su enfermedad mental le sirve de atenuante o eximente. Un total de 595 vehículos, entre turismos y motocicletas, y 1.338 objetos de mobiliario urbano, en su mayoría contenedores, han ardido desde 2005 en incendios nocturnos producidos intencionadamente en Valencia. Unos desperfectos en propiedades que deberán asumir mayoritariamente sus dueños ya que en muchos casos no se encuentra al culpable.
En menos de un mes, Torrent ha vivido otros actos vandálicos que no han causado daños materiales, pero sí morales entre el vecindario del casco histórico. La figura del Niño Jesús fue robada el día de Nochebuena del pesebre situado en la Torre. Fue repuesta enseguida y a los cuatro días volvió a desaparecer. Pero esta vez el Niño Jesús conmovió al ladrón, quien arrepentido de sus actos devolvió la figura.
Lo conocen, saben dónde vive, pero poco pueden hacer para que no vuelva a reincidir y siga quemando contenedores. Cada cierto tiempo la historia se repite, un hombre afincado en Torrent repite la misma escena, incendia contenedores o vehículos situados en la vía pública. La Policía Local y los Bomberos tienen que intervenir para controlar las llamas y tranquilizar a los vecinos. Muchos torrentinos ya saben de sus fechorías, la policía lo tiene identificado y en los juzgados ya lo han visto pasar en varias ocasiones en los últimos años, pero su trastorno mental le sirve de atenuante.
Se le ve de vez en cuando paseando con su perrito, como si de un ciudadano modélico se tratara. Pero tras esta imagen se esconde un pirómano que ronda las calles de Torrent y que en varias ocasiones ha provocado incendios extendiendo el miedo entre los vecinos de la población. Aunque la Policía Local detiene al pirómano, en poco tiempo vuelve a estar en la calle.
Hacia tiempo que la historia no se volvía a reproducir en Torrent, pero la madrugada del martes ocurrió otra vez. El pirómano elegía en esta ocasión la calle Padre Méndez. Siete contenedores quemados y un vehículo afectado por las llamas en poco más de una hora fue el balance de este nuevo acto vandálico. El protagonista, el mismo de hace años, que está identificado por los cuerpos de seguridad, pero que vuelve a cometer actos y destrozos y por enésima vez queda impune.
Aunque es detenido por los cuerpos de seguridad y puesto a disposición judicial, las leyes para este pirómano le otorgan siempre el mismo castigo. Su perturbación mental le libra de la pena, y al poco tiempo ya está otra vez en la calle prendiendo fuego a otro contenedor. En algunos casos es solamente el mobiliario urbano, pero en otros algún vehículo también arde pasto de las llamas.
El hombre, que ha sido detenido en varias ocasiones y juzgado en Torrent, siempre amenaza a aquellos que se le interponen en su camino, bien sea un juez o un policía. La advertencia es siempre muy parecida, y tiene que ver con su obsesión: les quemará la casa. La policía tiene hasta una foto suya.
Ni rastro.
Ayer a mediodía, en la calle Padre Méndez ya no había rastro de lo que había sucedido de madrugada. Los servicios de limpieza habían hecho un buen trabajo y habían retirado y repuesto los contenedores quemados.
Pero entre los vecinos de la calle se comentaba lo ocurrido. "Yo escuchaba cómo las botellas explotaban por el calor del fuego", dijo una vecina. Fueron varios residentes los que llamaron a la Policía Local y a los Bomberos para avisarles de las llamas que se iniciaron de madrugada. Por la mañana, entre el vecindario la gente no hablaba de otra cosa. "Es que no se puede hacer nada si le hubiera dado por quemar coches", dijo un vecino.
El pirómano no había sido detenido todavía pero la policía esperaba hacerlo en las próximas horas. Los vecinos de Torrent esperan que no se reproduzcan los incendios nocturnos de Valencia, donde casi cada semana se queman contenedores y vehículos aparcados por la noche en la calle. "Parece que es cuestión de modas, y esperemos que no llegue a Torrent", decía otro vecino.
El pirómano, aunque sea puesto a disposición judicial por los hechos ocurridos la madrugada del martes, tendrá probablemente la misma resolución que ocasiones anteriores, trastorno mental, por lo que probablemente no entrará en prisión. Mientras, los vecinos de Torrent esperan que el pirómano no vuelva a hacer de las suyas.
Entre uno y tres años.
Según el Código Penal, un acusado de causar daños en propiedades ajenas, y en el caso de que sean bienes públicos, la pena puede ser entre uno y tres años de prisión. En el caso del pirómano de Torrent, su enfermedad mental le sirve de atenuante o eximente. Un total de 595 vehículos, entre turismos y motocicletas, y 1.338 objetos de mobiliario urbano, en su mayoría contenedores, han ardido desde 2005 en incendios nocturnos producidos intencionadamente en Valencia. Unos desperfectos en propiedades que deberán asumir mayoritariamente sus dueños ya que en muchos casos no se encuentra al culpable.
En menos de un mes, Torrent ha vivido otros actos vandálicos que no han causado daños materiales, pero sí morales entre el vecindario del casco histórico. La figura del Niño Jesús fue robada el día de Nochebuena del pesebre situado en la Torre. Fue repuesta enseguida y a los cuatro días volvió a desaparecer. Pero esta vez el Niño Jesús conmovió al ladrón, quien arrepentido de sus actos devolvió la figura.












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