
Esta mañana he vuelto a tener el privilegio de charlar y, sobre todo escuchar durante una hora y media (y amenizado por unos cafés), con una de las personas que más admiro y respeto, tanto por su personalidad como por su ámplio conocimiento en ciertos temas.
Como va siendo habitual en nuestras charlas hemos repasado parte de lo acontecido últimamente en nuestra querida ciudad y, como igualmente acaba siendo habitual, al final de nuestro encuentro he sacado muchas conclusiones.
Principalmente, que lo que más diferencia a unos y a otros a la hora de desempeñar su trabajo es la PASION.
En todo tipo de cargos, tanto políticos como en asociaciones etc…, siempre debería de haber una mínima preparación, experiencia o conocimiento, pero todo esto no es suficiente para desempeñar cualquier cometido si no incluimos la pasión por lo que hacemos. Cuando uno siente la pasión por lo que ama o lo que hace no debería anteponer sus pensamientos, sus ideologías o sus criterios.
¿Por qué no tener en cuenta la opinión de nuestro contrario si es valiosa para nuestra ciudad? ¿Por qué no aprender de la experiencia y el saber de los demás? ¿Por qué pensamos que es mejor lo que tenemos o a quien tenemos?
Parece ser que últimamente se etiqueta a todo el mundo y dejamos de lado lo principal que es la verdadera razón por la que la gente nos ha dado su voto de confianza.
No por ello debe de servir como excusa para criticar a diestro y siniestro con el fin de menospreciar un trabajo hecho para el bien de nuestra ciudad.
Intentemos que nadie vuelva a llamar a una puerta y se le pregunte de qué bando está.
GRACIAS FERRAN.











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