
Los 200 trabajadores de la cooperativa agrícola Conhor de Torrent ya están en la calle. El pasado viernes recibieron la documentación de los despidos en sus manos. Un total de 21 trabajadores recurrirán su cese con la empresa, al no estar de acuerdo con las condiciones del despido respecto a otros compañeros que trabajan en la misma mercantil.
El grupo más afectado en la cooperativa son mujeres. En torno al 85% de la plantilla tiene una edad media entre 35 y 55 años. La situación más grave la sufren mujeres en edad previa a la jubilación, ya que tienen muy difícil poder cobrar la pensión.
El juzgado admitió la solicitud de la cooperativa agrícola Conhor para acogerse a la ley concursal (antiguo procedimiento de suspensión de pagos), el pasado mes de julio. Y fue la semana pasada, de forma legal, cuando se procedió a cesar a la mayoría de empleados de sus trabajos. La empresa se ha reservado algunos despidos hasta después de la campaña citrícola, mientras que cinco empleados permanecerán en las instalaciones.
El cierre definitivo de los almacenes esta previsto para principios de octubre de 2008. No se puede hacer antes porque la cooperativa cobró una subvención europea y tienen que pasar cinco años desde la petición. Si la empresa quisiera cerrar antes debería devolver las ayudas percibidas.
Conhor (Consorcio Cooperativo de L'Horta) se formó a partir de cuatro cooperativas agrícolas de base (Torrent, Massanassa, El Puig y Poble Nou) y construyó unos modernos almacenes de confección de cítricos y hortalizas en el polígono Mas del Jutge de Torrent, cuya carga financiera ha terminado por convertirse en insostenible para la entidad.
Los almacenes costaron 19 millones de euros y contaron con una subvención de 4,4 millones, pero Conhor debe casi 8 y soporta unos costes que no puede diluir en su actividad, por lo que su única salida consiste en vender dichas instalaciones y pagar las deudas. La próxima campaña naranjera ya no trabajará en ellas, sino en almacenes de otras cooperativas de la zona. A finales de 2004 se inauguraba la cooperativa de Conhor en la Masía de Juez de Torrent, unas instalaciones de 20.000 metros cuadrados de almacén, donde llegan frutas y hortalizas de 16.000 hanegadas de terreno cultivado de la comarca. La mala campaña del sector citrícola se apuntaba en 2004 justo durante la inauguración de las instalaciones.
Carga financiera
Las graves dificultades económicas de Conhor radican, según afirmó su presidente, Enrique Torrent, en la fortísima carga financiera que soporta la entidad para afrontar aquellas inversiones, lo que ha lastrado la actividad de una manera insostenible.
Conhor debe 2,1 millones de euros al Instituto Valenciano de Finanzas, 1,3 a Crédit (caja rural), 2,3 a la Caja Rural de Torrent, 1,32 a la coooperativa de segundo grado Anecoop y 600.000 euros a distintas cooperativas del entorno
Las citadas cargas financieras representan que Conhor tenga unos costes de transformación que son superiores, en unos 5 céntimos más por kilo de naranjas empaquetadas, a los de otras empresas del sector. Esta diferencia, en momentos de hundimiento general de los precios finales de venta a las grandes cadenas de supermercados, ha terminado por ahogar la marcha de la entidad.
Las modernísimas instalaciones de Conhor que inauguró el presidente Camps se concibieron y realizaron cuando la cooperativa contaba con 30.000 toneladas de cítricos y aspiraba a llegar a unas 50.000. Para ese nivel se dimensionó todo. En cambio, en la campaña que ha terminado se ha quedado en 24.000.
Muchos socios ya abandonaron la cooperativa en esta campaña citrícola y solamente han hecho falta 10 personas en plantilla.










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