
La presencia de un gran número de abejas, especialmente junto a la terraza de uno de los bares de la avenida Rambleta de Catarroja, que se vio literalmente atestada de estos insectos, hizo saltar la alarma entre los transeúntes de esta concurrida calle.
Fue una llamada al 112 la que alertó a la Policía Local de que un enjambre de abejas de tamaño considerable se había formado en uno de los semáforos de la avenida, cercano a la entrada de un supermercado. Inmediatamente, la Policía Local dio parte a los Bomberos y una dotación del parque de Catarroja acudió a solucionar el problema. No obstante se precisó la asistencia de bomberos especialistas en apicultura que no tardaron en llegar provenientes de Torrent.
Numerosos transeúntes se pararon a contemplar la curiosa captura de la reina a cargo de estos dos especialistas, para lo que precisaron de un camión grúa. Desde allí, los operarios se sirvieron de bolsas de basura con el fin de introducir en ellas el enjambre con su reina.
"Una vez capturada, tenemos que eliminar el olor que segrega para evitar que el enjambre se vuelva a formar", explicaba uno de los bomberos. "Estos enjambres se forman muy rápidamente, pero ahora ya hemos eliminado las feromonas y ya no hay peligro", concluyó.
Normalmente estos trabajos los suelen realizar apicultores de la zona, pero en esta ocasión tuvieron que ser los bomberos los encargados de solucionar el problema dado el peligro existente para los transeúntes.
Así, después de media hora de trabajo, la reina y sus zánganos viajaron en bolsas de basura hasta el parque de Bomberos de Torrent, donde fueron depositados en un panal ubicado en la terraza del edificio para que siguieran haciendo su trabajo, fabricar miel, pero sin causar molestias a los transeúntes.
Esta no es la primera vez que se forma un enjambre en la zona. Una vecina, María Isabel Navalón, que además es propietaria del bar cercano al semáforo afectado, comentaba que hace apenas cuatro días la Policía Local tuvo que retirar otro enjambre que colgaba de los hilos de las banderas entre dos fincas en la calle Monforte y, con anterioridad, ocurrió lo mismo en un balcón de la calle Azorín.
"No sabemos por qué, si será la primavera u otro factor, pero no se trata de un caso aislado y, además, ocurre siempre por estas fechas", señala. "El problema es que asustan y causan molestias", añade esta vecina.










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