Era sencillo, trabajador, buena persona.
Estoy segura que los días no pasan igual en la Brigada de Obras y Servicios Municipales del Ayuntamiento de Torrent sin Ángel.
No hace mucho, fui compañera de él. Le recuerdo con tanto cariño…
Este Domingo, cuando me llamó el anterior Jefe de Brigadas y me lo dijo, me recorrió un malestar por todo el cuerpo que desee apagar el teléfono y que todo fuera un sueño. Dicen, que los políticos no deben llorar. En fin, todo es cuestión de gustos, de sensibilidades y de ganas de hacernos la vida imposible a los más sensibles.
Ángel, mi compañero, siempre fue una persona tan trabajadora, que a veces lo era demasiado. Tenía buenos amigos en su centro de trabajo, y otros, como en casi todos los sitios se aprovechaban de él, de su bondad verdadera. De todas formas, él, siempre intentaba colaborar en todo lo que podía, aunque fuera en detrimento de su propio tiempo libre.
Estoy segura, que en este mundo que nos rodea, lleno de incertidumbre y desconfianza, ha quedado un gran hueco para mi compañero Ángel, el hombre. Hombre por excelencia, por serlo siéndolo y no simplemente aparentándolo.
Le recuerdo arrodillado en la última de las cosas que le mandé. Los aseos del colegio de San Marcos. Allí, con su apariencia robusta, trabajaba con prisas, como casi siempre, en conseguir instalar los inodoros del centro. Recuerdo mirarlo, observar cómo trabajaba y pensar...: -“¡Mira que este Ángel es trabajador!
Amigo, compañero, humano donde los haya. Espero que durante la andadura que me espera, sea capaz de ser la mitad de buena persona que has sido. Espero que tus hijos se sientan orgullosos de ti, de los que fuiste, de lo que luchaste por ellos y sobre todo de lo que has aportado a esta sociedad injusta. Injusta, hoy, por dos cosas, porque en ella sin ti, no es lo mismo y porque como casi todos los seres humanos hoy, me planteo, que hay personas malas, pero de las de verdad, las cuales, merecen irse antes que tú.
Sabes, amigo, ha sido un honor estar ahí, cerca. Como tu jefa, como tu amiga, como lo que tú quieras, pero cerca de tí. No te olvidaré jamás, que no te quepa duda. Fuiste un líder de lo sencillo, de lo humano, de lo profesional .Por eso quiero que aunque todo el mundo que te voy a nombrar te recuerda como yo en el corazón; lo sepan unos, y lo recuerden otros. Sé lo que quiero decir a tus hijos, tu mujer, tus padres, tus jefes de ahora, los de antes. También a los que no te puedan tener cerca, los que se dedican a no valorar las pequeñas cosas, los que estuvieron en tu entierro y no en tu vida, y sobre todo a los que lloraron por ti. Hoy todos tus compañeros, te rendimos el mejor homenaje que te mereces….seguir tu ejemplo.
Gracias amigo, por ser, humano siéndolo.
Encarna Redón.-











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