
El objetivo anunciado la alcaldesa de Torrent, María José Català, es que las fuerzas policiales estén en la calle, que los vecinos se sientan seguros y que disminuya el número de delitos en la ciudad. Una de las zonas que ha padecido en los últimos años los asaltos a viviendas con mayor intensidad ha sido la urbanización El Vedat.
Policía Local y Nacional han puesto en marcha dispositivos policiales conjuntos, que se están realizando en todos los accesos al casco urbano del municipio. Sin embargo, es en El Vedat donde los controles son más exhaustivos. Los chalés son más apetecibles para los cacos y además en muchos casos más accesibles.
'A mí me ha llamado mucho la atención que hay más controles policiales. Yo creo que así estamos más seguros', dice un vecino de la calle San Lorenzo de El Vedat, la más importante de la urbanización y que recorren cada día cientos de vehículos.
Con la puesta en marcha de estos controles, las dos fuerzas de seguridad policiales trabajan de forma conjunta después de algunos años en los que la comunicación entre los dos cuerpos de seguridad no era muy fluida en Torrent.
El concejal de Seguridad Ciudadana, Santiago Miquel, explica que con los dispositivos policiales conjuntos, mientras los agentes locales hacen un control de alcoholemia, la policía nacional se fija en la presencia de drogas o en la búsqueda de personas que hayan cometido un delito.
Los agentes tienen la orden de vigilar los tres accesos principales a la urbanización, por donde pueden colarse individuos que tengan intención de asaltar los chalés. Ya se han organizado varios controles, que se suman a los que ha habido en el resto de la localidad, pero en las próximas semanas el objetivo es intensificarlos para evitar los robos.
Los controles son aleatorios, pero habitualmente se realizan por la tarde o en horario nocturno, donde es más probable la presencia de delincuentes. 'Los controles policiales tratan de disuadir a aquellos que se acerquen a El Vedat a cometer algún robo', asegura el edil.
Maite sufrió un asalto en su casa de El Vedat el pasado verano. 'Es muy duro ver cómo entran a tu casa y se llevan todo lo que quieren. Aún así, doy gracias que no le pasó nada a mi familia', lamenta Maite, que desde que sufrió el robo ha tenido que someterse a tratamiento psicológico debido al shock sufrido.
En El Vedat residen cerca de 10.000 vecinos, en una extensión que ocupa lo que el casco urbano de Torrent. La dispersión de las viviendas, unido a que solamente en determinadas zonas de la urbanización hay vigilancia privada, han obligado a las fuerzas de seguridad a incrementar los controles policiales.












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