
La gestora que dirige el socialismo valenciano confía en que el proceso de elección de delegados para el congreso nacional del PSOE sea tranquilo. El socialismo valenciano se encuentra en una situación suficientemente delicada como para que la elección del centenar de representantes del PSPV en la cita de los días 4, 5 y 6 de julio no se convierta en otra demostración de navajeo.
Pero los deseos son una cosa, y la realidad puede ser otra. Y esa realidad señala que la elección de delegados servirá, entre otras cosas, para medir la fortaleza de los tres aspirantes a candidatos a la secretaría general del partido, Jorge Alarte, Ximo Puig y Francesc Romeu.
El proceso para la elección de delegados arranca esta misma semana, con las asambleas locales que elegirán a los participantes en los congresos comarcales extraordinarios que, antes de mediados de junio, decidirán quiénes son sus representantes en el congreso federal.
En el caso de los tres aspirantes a la secretaría general, al menos dos de ellos parecen tener más o menos garantizada su elección como delegados para el congreso federal. Puig controla la comarca de Els Ports, de modo que nada hace suponer que no vaya a resultar elegido. No obstante, sí que es probable que tenga que medir sus fuerzas con una candidatura integrada por afines al ex ministro Jordi Sevilla.
El caso de Jorge Alarte es similar. El alcalde de Alaquàs tiene muchas opciones de resultar elegido por l'Horta Sud, aunque también es probable que tenga que enfrentarse a una candidatura alternativa -impulsada por el ciscarismo y el sector crítico con la mayoría de Jesús Ros en Torrent-. La presencia de listas alternativas no tiene más inconveniente (además de la posibilidad de perder) que el de obligar a cada sector a medir sus fuerzas con el resto. Por decirlo de alguna manera, si Alarte se ve obligado a competir con otra candidatura, podrá demostrar que dispone del apoyo de la mayoría de su comarca. O no.
No obstante, el que lo tiene más complicado de los tres aspirantes a la secretaría general para resultar elegido delegado es Francesc Romeu. Como militante de Valencia, es la asamblea de esta comarca la que debe elegirle. Por Valencia se eligen ocho delegados, y por el momento sólo tres -Joan Lerma, Rafael Rubio y José Luis Ábalos- tienen garantizada su elección.
Romeu tendrá que hacer un brillante ejercicio de negociación para lograr ocupar un puesto. Máxime, teniendo en cuenta la proximidad del secretario general (Rubio) con Alarte.
La que no figurará entre esos cinco nombres es la portavoz municipal y vicepresidenta del Senado, Carmen Alborch. La ex ministra barajó la opción, pero según las fuentes del PSPV consultadas por este diario, todo hace suponer que ha terminado desistiendo.
Con independencia de su elección como delegados, tanto Puig, como Alarte y Romeu podrán tomar nota de la relación de delegados que salga de este proceso. Del centenar aproximado de personas elegidas, cada uno de ellos podrá hacer cálculos para comprobar cuál es su grado de implantación después de, en algún caso, más de un año de movimientos internos, reuniones, visitas a comarcas más o menos públicas y conferencias para dar a conocer su candidatura. Si ningún candidato puede atribuirse siquiera el apoyo de un tercio de los delegados, probablemente habrá que concluir que quizá ninguno de ellos disponga de respaldos suficientes en la carrera para liderar el socialismo valenciano. A escasos tres meses del congreso del PSPV, un dato como ese sólo demostraría la falta de arrastre de las tres candidaturas.
Las votaciones para elegir a los delegados servirá para comprobar la fortaleza de los respectivos barones comarcales. Aunque también es posible que alguno de ellos opte por la integración 'al precio que sea'.










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