
El duelo entre el alicantino David Ferrer y el australiano Lleyton Hewitt fue uno de los mejores en lo que va de Roland Garros. Los dos jugadores agotaron el límite de cinco sets. La victoria correspondió al español por 6-2, 3-6, 3-6, 6-3 y 6-4 en tres horas y cuarenta y cinco minutos. Ferrer se encontrará en octavos de final con el checo Radek Stepanek, verdugo ayer de Robredo por 6-3, 6-2 y 6-1. Se han enfrentado cuatro veces y el balance es de empate a dos triunfos. Su último partido, con victoria de Stepanek, tuvo lugar este año en el Masters Series de Roma.
David Ferrer se mantiene entre los más sólidos del circuito. Así se explica que haya podido con un Lleyton Hewitt dispuesto a imponer la ley de sus golpes largos. El australiano tenía dudas de si jugar o no el torneo debido a unos problemas en la cadera. Incluso había pensado en la posibilidad de pasar por el quirófano para solucionar su problema, pero el caso es que quienes le hayan visto porfiar ante Ferrer han llegado a la conclusión de que el jugador en absoluto acusó la menor molestia durante el partido.
Ferrer hizo un primer set de cine. Controló la situación sin dejar el menor resquicio de éxito al rival. Después, en los sets segundo y tercero, llegó a tener 3-1 a su favor. Hewitt, lejos de descomponerse, reforzó sus tiros, especialmente de revés, que era hacia donde cargaba el juego el español.
En el segundo periodo Ferrer perdió por un momento los estribos y se enfrentó a su entrenador. El público lo abroncó. No era para menos. David es muy temperamental y a veces se pasa de la raya, como cuando en el tercer set tiró la raqueta contra el suelo y sufrió un segundo abucheo.
Los dos jugadores se resistieron a ceder en el empuje de sus rivales y se llegó a un equilibrado quinto set en que el alicantino afinó bastante más y logró la victoria.
Tras el éxito, Ferrer abordó la polémica entre los jugadores de Copa Davis y el presidente de la Federación Española, Pedro Muñoz. El tenista señaló que está "harto" y que "esto cansa ya". No obstante, lanzó un mensaje a Muñoz: "Es algo muy fuerte lo que ha hecho con los mensajes, de poca dignidad, hablando de dinero bajo mano, a Moyá, a Ferrero, con un poco de dignidad, lo menos que podía haber hecho es irse al día siguiente. Con lo que ha hecho se ha demostrado la clase de persona que es, o la equivocación que ha hecho el tenis español", comentó.
"Es muy fuerte que se burle de un entrenador que está en paro, que diga los premios que tiene, ¿pero qué me estás contando? Ferrero, Moyá y Nadal tienen mil títulos y no hablan. Todo esto no tiene que ver con Madrid, es con la gestión de Muñoz, es que tenía que coger las cosas y marcharse", añadió.
Y así será. Pedro Muñoz dejará la presidencia de la Federación Española de Tenis pero tendrá una salida "honrosa". Al menos eso es lo que decidieron ayer los dirigentes de las diversas territoriales tras recibir la promesa de que las elecciones se celebrarán lo antes posible, según los plazos legalmente establecidos.
Los comicios que deberían suponer el adiós de Muñoz se celebrarán tras los Juegos Olímpicos de Pekín, en una fecha todavía por determinar, pero que tendría que ser antes de fin de año. Para alcanzar ese compromiso de no forzar o exigir la renuncia inmediata de Muñoz, la comisión interterritorial de la Federación tuvo en cuenta el compromiso público del presidente de no presentarse a las elecciones, además de acudir sólo a actos oficiales y delegar su presencia en los publicitarios.
En el plano deportivo, el triunfo de Ferrer quedó empañado por la derrota de la valenciana Anabel Medina ante la estonia Kaia Kanepi, 29 favorita de Roland Garros, por 6-1, 6-7 (5) y 7-5, en tres horas y seis minutos. Al menos la tenista de Torrent tiene una buena noticia que celebrar, ya que su presencia en los Juegos Olímpicos de Pekín está garantizada, al igual que la de David Ferrer.










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