
Mucho más que una exposición. Con esa pretensión arrancó la pasada semana la exposición Bosque Interior que estará abierta al público en el Aula CAM de Torrent hasta el próximo 10 de junio.
La exposición, que consta de 46 unidades modulares que albergan los mecanismos necesarios para reproducir las experiencias sensoriales de los bosques y de un monitor actor que acompaña al visitante, arranca como un verdadero viaje hacia el interior de uno mismo, planteado también como si de un cuento se tratase. "Es un cuento, como los de toda la vida, con su enigma, sus protagonistas, su trama y su final, que se espera sea, al menos, feliz", refleja la nota de presentación de la muestra. El viaje-cuento, que intenta llevar a cada cual al lugar al que pertenece, lo hace a través de el medio ambiente y la naturaleza, que son los temas en los que se basan las 46 unidades y las experiencias sensoriales que en ellas se pueden vivir.
Conceptualmente, la exposición Bosque Interior trata de acercar al visitante a la sabiduría milenaria de los bosques para tratar de aplicarla a nuestra vida cotidiana. Así pues, habla de la diversidad, la adaptación, la transformación o la conexión con las redes de la vida.
Bosque Interior consta de tres partes diferenciadas y en las que el visitante puede descubrir aspectos muy distintos. En el Enigma descubre un tiempo narrado en el que una extraña enfermedad se extendió por todo el planeta y miles de personas deambulaban por la vida aletargadas, tristes, sin ilusión. Esta parte interactúa con quien quiera adentrarse en el montaje gracias al descubrimiento de un antiguo manuscrito atribuido a un explorador que da las claves sobre la enigmática enfermedad y sobre el enigma que encierra la historia.
El Protagonista, el segundo de los aspectos, demuestra la importancia del propio visitante. La muestra continúa con el relato de la historia del explorador, que tiene una aventura en el interior de un bosque, donde se encuentra el antídoto que puede curar a esa humanidad enferma. Aquí queda claro que los bosques guardan un secreto atesorado a lo largo de millones de años y cada árbol tiene algo que contar y está dispuesto a compartirlo si el protagonista está dispuesto a aceptar su papel determinante.
Al final, no queda más remedio que Entrar, el tercero de los aspectos. Hay que perder el miedo y dejarse ayudar por la humildad y la generosidad; el bosque habla directamente al corazón, no alecciona, simplemente, emociona.












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