
Un total de 320 operarios trabajan a destajo para colocar la línea de alta velocidad a las puertas de Valencia en 2010. Los tramos que discurren entre Aldaia y Valencia, con complejas infraestructuras y uno de los mayores presupuestos de todo el AVE desde Madrid, están ya al 80% de su ejecución y podrán estar terminados, "si no hay más huelgas de transportistas ni tenemos meses lluviosos como el de mayo", el próximo mes de octubre, según fuentes del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif), empresa estatal dependiente del Ministerio de Fomento.
Prácticamente desde la confluencia con la autovía A-3 hasta pasado el cauce del río Turia hay 10,5 kilómetros que cruzan una zona densamente poblada y con muchas infraestructuras viarias, que han obligado al Ministerio de Fomento a proyectar una línea ferroviaria con multitud de viaductos.
LAS PROVINCIAS ha visitado las obras in situ, junto a los directores de obra de los dos tramos, el de Aldaia-Picanya y el de Picanya-Valencia, para observar de cerca una infraestructura que será esencial para el desarrollo de Valencia y de la Comunitat en su conjunto.
Si hay una obra emblemática en este tramo ésa es la del falso túnel que discurre paralelo al barranco del Poyo entre los términos municipales de Torrent y Alaquàs, y que ha hecho que este tramo sea uno de los más costosos, más de 86 millones de euros. 160 trabajadores llevan meses construyendo una infraestructura que, una vez terminada, permitirá que el AVE que llega desde Madrid discurra soterrado en este tramo.
"Falso túnel es en realidad el concepto que define la forma de construcción, pero una vez terminado, la línea quedará completamente soterrada". Este túnel se construye como una trinchera, y tiene una longitud de 2.990 metros, explica el director de obra del tramo Aldaia-Picanya, Leopoldo Jordá.
De ellos, "ya están construidos 1.800 metros y quedan menos de la mitad que, según los cálculos del director de obra, estarán acabados en tres meses. "Aproximadamente, se construyen 36 metros de túnel al día", especifica.
De momento, las obras van a buen ritmo de ejecución, según los plazos previstos. "La huelga nos ha obligado durante la última semana a frenar los trabajos, debido a que no nos llegaba material de construcción ni hormigón. Pero habíamos hecho acopio, preveyendo la situación", relata Jordá.
Avanzando hacia la capital, ya en el tramo Picanya-Valencia, se está construyendo una infraestructura muy singular. Se trata de una pérgola, es decir, la confluencia de la línea de alta velocidad que llega desde Madrid y la que viene desde Xàtiva y Alicante, y que forma parte del corredor mediterráneo.
Pérgola
La vía de la izquierda de este corredor mediterráneo cruza bajo las dos vías que llegan desde Madrid, a distinto nivel, para incorporarse a ellas desde la izquierda. Mientras, la de la derecha, junto a una tercera vía de mercancías que forma parte del corredor mediterráneo, se unen con ellas como un acceso a una autovía.
Esta infraestructura está casi completamente terminada, y sobre ella se puede vislumbrar ya el final de la línea, la llegada a Valencia, tanto del AVE que conectará con Madrid como el que llegará desde Alicante.
Además, el tramo del corredor ferroviario está casi acabado y tan solo quedan algunos pequeños tramos, como el cruce con la carretera de acceso a la entrada sur de Torrent o el tramo situado junto al término municipal de Alcàsser. Los operarios han colocado ya el balastro, es decir, la capa de grava que se tiende para asentar las traviesas de las vías férreas.
Aunque el tramo entre Picanya y Valencia es bastante más corto y solo tiene 4,3 kilómetros de longitud, es bastante complejo, ya que, además de la pérgola, contempla la construcción de un viaducto que sortea la autovía de Torrent y otro puente que permite cruzar el cauce del río Turia.
El primer viaducto es singular. Tiene una longitud de 150 metros cuadrados. Los tableros del viaducto ya están colocados sobre la CV-36, y es curioso observar cómo en el inicio del puente el tablero es más ancho. Conforme se va acercando a Valencia se hace más estrecho porque las vías todavía se están uniendo. Antes de entrar en el viaducto que sortea la V-30 y el cauce del Turia, las cuatro vías férreas de alta velocidad ya se han convertido en dos, que discurren junto a la vía de mercancías.
En el punto donde se han situado las primeras vigas que sostienen el viaducto de la V-30 hay unas alquerías protegidas. Las vigas han tenido que sortearlas y ahora están situadas justo debajo del puente. Apenas unos metros las separan de la infraestructura que las rodea.
El viaducto es un puente que en su tramo final hace una curva para sortear la ampliación del cementerio. A pesar de que su diseño debía ser similar al resto del plan Sur, este es mucho más esbelto. "La Confederación Hidrográfica del Júcar nos obligó a que tuviera el menor número de pilares dentro del cauce", explica el director de obra, Ángel Contreras. "Sin embargo, sigue la estética del resto de puentes que se construyeron en los años 60, muy austeros, aunque incorporando los avances tecnológicos actuales".
Antigua línea ferroviaria
Sobre este viaducto ya se puede contemplar esa curva que permitirá que el AVE entre en Valencia siguiendo el mismo trazado de la antigua línea ferroviaria que conectaba Valencia con Cuenca.
La construcción del puente se ha hecho desde el centro, es decir, desde el interior del cauce, hacia afuera, ya que de esta manera "se ganaba tiempo al plazo de ejecución de las obras".
El viaducto se construye mediante la colocación de cimbras permanentes, que una vez colocadas se pasa a recubrir de hormigón mediante unas grúas que bombean este material hacía el armazón que sostiene el tablero prefabricado.
Las obras de esta infraestructura comenzaron en noviembre de 2006 y concluirán a finales de septiembre. En este viaducto han llegado a trabajar hasta un centenar de operarios de los 160 que hay para todo el tramo.
En total, las obras del tramo están ejecutadas al 85%. "Dos de los cuatro kilómetros están acabados y llegaremos a tiempo para cumplir los plazos marcados", avanzó Contreras.
Sobre el cauce se pueden contemplar además los trabajos del tramo siguiente, el situado dentro de la ciudad de Valencia. Cada vez más cerca, se vislumbra una línea de alta velocidad cuyas obras, ahora sí, van más rápidas que nunca.












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