BARRA
La asociación organiza una misa en la Catedral y García-Gasco se traslada a Torrent a oficiar otra.

La Asociación de Víctimas del Metro del 3 de Julio ha dirigido una "enérgica protesta por escrito" al cardenal arzobispo de Valencia, Agustín García-Gasco, ante la decisión del prelado de celebrar en Torrent una misa casi a la misma hora que la organizada por la mayoría de las familias en la catedral. La misa organizada por las víctimas se celebra a las 19 horas en la Catedral de Valencia. La que presidirá el cardenal-arzobispo es a las 20 horas en la Asunción de Nuestra Señora de Torrent.
La conclusión a la que llegan los afectados por el accidente del metro más grave de la historia de España es que el cardenal "el máximo representante de la iglesia en Valencia ha decidido dejar de lado a las familias de las víctimas, para oficiar un acto para su propio lucimiento", aseguran en la carta remitida a García-Gasco con fecha del 1 de julio.
En el escrito las víctimas del metro recuerdan al purpurado que, más allá del funeral que ofició al día siguiente del accidente en presencia de los Reyes y el resto de autoridades, el cardenal ha mantenido una actitud evasiva con las familias. Hace un año, en el primer aniversario del siniestro, el cardenal declinó presidir una misa en memoria de las víctimas en la Catedral y alegó un compromiso anterior que le obligaba a desplazarse a Bocairent. "Se echó en falta su presencia, precisamente en aquella eucaristía, a la que usted había declinado asistir la semana anterior", recuerda el presidente de la entidad, Enric Chulio, en la misiva dirigida al cardenal.
Decepción y protesta airada.
El arzobispo sí que pudo asistir al acto oficial organizado por el Ayuntamiento de Valencia, organizado el 2 de julio y excluyendo a algunas familias de la asociación, para inaugurar el monolito en memoria de las víctimas. Las familias "constataron" así que "a usted le interesaba mucho más retratarse en actos públicos que acompañando a las propias familias", se asegura en la misiva, lo que provocó que "la decepción se tornara en protesta airada" (se acabó abucheando a las autoridades en aquel acto). La gota que ha colmado el vaso ha sido conocer la decisión del cardenal de presidir una misa en Torrent, a pesar de que desde principios de junio las familias ya habían pedido permiso para celebrar en la catedral la misa del segundo aniversario.
"Por esto presentamos este escrito, para dejar constancia de nuestra enérgica protesta por este tipo de gestos y maniobras que en tal mal lugar lo dejan a usted en la memoria de las propias familias de las víctimas. No tenemos ningún problema con absolutamente ningún representante de la Iglesia, ni con la Iglesia misma. Actos y actitudes como la suya, en este caso, sólo llevan a la profunda decepción de los miembros de las familias, en particular de los numerosos cristianos que las conforman".