
No fueron toreros, sino músicos, los que volvieron ayer a ser protagonistas en la plaza de toros con la definitiva y encumbradora sección de Honor que pone la guinda a la 122ª edición del Certamen Internacional de Bandas Ciudad de Valencia. La amenaza de lluvia planeó durante toda la competición. Si una hora y media antes había hecho su aparición en forma de chaparrón, en pleno desarrollo de las interpretaciones de las formaciones musicales, el agua obligó a parar el concurso durante media hora. La interrupción se produjo tras finalizar la actuación de la Sociedad Unión Musical de Almoradí (Alicante), encargada de abrir el certamen.
También el viento causó algunos problemas en el escenario porque hizo desplomarse en varias ocasiones dos plantas decorativas y dificultaba la lectura de las partituras a los músicos.
Con todo, treinta minutos después del corte se retomó el concurso con la interpretación de la Unió Musical de Torrent. El retraso, para entonces, era tal que el veredicto se auguraba para bien entrada la madrugada. Al cierre de esta edición, las bandas seguían actuando y se temían nuevas interrupciones.
Emoción hasta el final.
Esta fiesta de la música, disfrazada de competición, llena de armonía todos los veranos el congestionado centro de Valencia para neutralizar motores y cláxons. Y este año no podía ser menos. La sección de honor, en la que participan bandas con hasta 150 músicos, no defraudó y volvió a deleitar tanto a oídos versados como inexpertos de los 2.500 asistentes.
La Sociedad Unión Musical de Almoradí abrió el concurso con la obra Pinocho, la composición obligada en esta sección, encargada por el Ayuntamiento de Valencia al compositor valenciano, Ferrer Ferrán -presente anoche en la plaza de toros-, para ser estrenada en el certamen.
La Unió Musical de Torrent con Manuel Enguídanos Cotanda a la cabeza, siguió tras el paréntesis. La formación ya sabe lo que es ganar en la sección de honor. Esta banda, de larga tradición musical en nuestra comunidad, ha grabado un single y dos elepés de música valenciana además de un CD con Al Tall sobre temas populares valencianos.
Al cierre de esta edición quedaba por actuar el Centro Instructivo Musical La Armónica de Buñol, considerada una de las mejores agrupaciones bandísticas a nivel mundial. Los integrantes de esta banda -conocidos como los "litros" por la afición de sus músicos fundadores a brindar con litros de vino cuando acababan los ensayos- acudían liderados por Frank de Vuyst.
También tenía que actuar la Banda Sinfónica del Ateneo Musical de Cullera, agrupación con la que ganó el primer premio en la sección de honor en 1998 y 2001 y una de las grandes veteranas del certamen valenciano ya que, fue en el año 1956 cuando empezó a sonar su nombre en el programa de las máximas categorías del concurso. Y quiso seguir estampando su siglas entre las ganadoras como lo hizo el año pasado otra banda de la ciudad, la Sociedad Musical Instructiva Santa Cecilia de Cullera.
El punto y final tenía que ponerlo, como estaba previsto en el programa, la única formación extranjera en liza por llevarse el anisado primer premio. La Koninklijk Bevers Harmonieorkest de Bélgica participaba para hacerle frente a las gigantes de Buñol, Cullera o Torrent.












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