
Faltaban pocos minutos para las cuatro de la madrugada del domingo cuando, tras casi diez horas de competición, se hizo público el veredicto del jurado: el Ateneo Musical de Cullera había conseguido la máxima puntuación por su interpretación y se convertía, de esta forma, en el ganador indiscutible de la CXXII edición del Certamen Internacional de Bandas de Música Ciudad de Valencia.
En la plaza de toros se produjo un estallido de alegría. El esfuerzo de todo un año y la dura jornada de la prueba final habían merecido la pena. Los pirris, como se les conoce popularmente en su población y en el mundillo de las sociedades musicales, habían triunfado, tomando el relevo en el podium de las bandas de su vecina, la Sociedad Musical Instructiva Santa Cecilia de Cullera, que ganó el año pasado.
El Ateneo había interpretado con maestría la obra obligatoria del programa Pinocho, de Ferrer Ferran, y como tema libre eligieron La batalla de Rande, del valenciano Juan Gonzalo Gómez Deval. Lograron 361,5 puntos.
La celebración del premio se inició en la propia plaza y en las calles colindantes, en pleno centro de Valencia, y posteriormente se desplazó hasta Cullera, donde músicos y simpatizantes pasearon pancartas por las calles y brindaron con cava a las puertas de su histórica sede. A la fiesta se sumaron también numerosos vecinos que comenzaban a despertarse.
Respecto al resto de galardones, el segundo premio fue para el Centro Instructivo Musical La Armónica de Buñol, que obtuvo con 354,5 puntos. La veterana formación aspiraba al primero y, de hecho, partía como una de las favoritas, por lo que aceptó con cierta frialdad el segundo galardón.
El tercer premio fue para los visitantes, la banda belga Koninklijk Bevers Harmonieorchester que consiguió 345,5.
Una jornada agotadora
La prueba final del certamen, reservada para la sección de honor, se iniciaba pasadas las 19 horas del sábado con el ritual de la interpretación del pasacalle de las cinco bandas participantes en la arena, ante unas 2.500 personas. Además de las tres ganadoras, formaban parte del programa la Sociedad Unión Musical de Almoradí que abrió el concurso, y la Unió Musical de Torrent. Ambas quedaron sin premio.
La anunciada lluvia hizo su aparición en el concurso y obligó a suspenderlo en dos ocasiones, lo que provocó un retraso de una hora en el desenlace final. La primera llovizna cayó tras la actuación de los músicos de Almoradí, y la segunda, más intensa y con viento, cuando la banda de Buñol estaba en el escenario preparada para comenzar a tocar. También el viento dificultó la tarea a los músicos porque afectaba a las partituras.










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