
El caso de la ludoteca de Cruz Roja en la AP7, que se quedó desierta tras la visita de Rafael Blasco, no es un hecho aislado en la trayectoria de un conseller que caracteriza sus visitas oficiales con una gran presencia de público. El precedente más sonoro fue el que se vivió durante la inauguración de un centro de salud en enero del pasado año en Torrent, cuando Blasco estaba al frente de Sanidad.
En aquella ocasión, responsables de la conselleria colocaron a personal de confianza de los altos cargos para atender a los usuarios. Además, médicos y enfermeros de otros centros sanitarios, simpatizantes o afiliados al Partido Popular, acudieron al acto de inauguración. Algunos asistieron ataviados con sus batas blancas, pese a no ser personal adscrito a ese centro. A ellos se sumaba los políticos y públicos.
La oposición denunció estos hechos como un intento propagandístico de intentar aparentar más personal del que realmente iba a atender el centro. Sin embargo, desde conselleria se rechazó que existiera "mala intención" y se justificó este despliegue de personal por las necesidades extraordinarias ocasionadas por la jornada de inauguración.










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