
Lo que distingue a un deportista superclase de uno del montón es la capacidad mental para lograr el máximo rendimiento en los momentos clave. La gran virtud de Rafa Nadal en un deporte de enorme exigencia de concentración como el tenis es precisamente su frialdad mental, su capacidad de autocontrol. La política no llega a ser como el tenis, pero, en mayor medida incluso que cualquier otra actividad exige estar en lo que se ha de estar. Dicho en palabras de la filosofía popular valenciana: tindre el cabet en la feina. El PPCV hace ya tiempo que dejó de ser la maquinaria perfectamente engrasada que otrora dejaba a todos embobados. Como esos passings paralelos de revés de Nadal. Los populares mantienen el orden táctico en la pizarra pero 13 años de gobierno sin que nadie les tosa hacen mella en la concentración. El otro día, por ejemplo, Francisco Camps visitó a las Nuevas Generaciones del PP para arrancar su proceso congresual trasladando la sensación de que no se duermen, no están agotados y se renuevan a si mismos. Que no están aburridos de gobernar. Hasta ahí, perfecto el planteamiento. Pero la ejecutoria fue de chufla. Ahí va: Camps equivocó las fechas del congreso, Ricardo Costa erró en el número de avales que había logrado su jefe, Rita Barberá dijo ante una de las ponentes y alcaldesa actual de la Vall d'Uixó, Isabel Bonig, que recuperarían la alcaldía de la Vall (?) y ante otra, Mercedes Alonso, que no se preocupara que la de Elda también, cuando es concejala en Elx. Rebautizó a la alcaldesa de Torrent, la cuarta ponente, María José Catalá como Carratalá... Y así podríamos seguir la lista y no es exageración.
Puede parecer una anécdota, pero eso, junto con los aplausos de cadencia monótona, de precepto del joven auditorio, dan la medida de un partido al que ya no le pone el poder. ¿Y enfrente? Pues esa es la suerte de Camps Ortiz. Que anestesia las Corts, por no decir que les aplica directamente la eutanasia, y ¿qué dice la oposición? Pues con la boquita pequeña se quejan por aquello del qué dirán, pero en realidad el cuerpo les pide sacar al presidente en andas. Unos socialistas piensan que así no se notará tanto que se dedican en exclusiva a su contubernio congresual, otros que pasarán más días en el Caribe, unos cuantos que se ahorrarán la canguro otro mes y casi todos que a las Corts irá su tía. Porque no sé si saben que se puede ir y hasta trabajar sin que haya plenos ni comisiones. Parece raro, pero en campaña prometen que atenderán a colectivos ciudadanos con problemas para canalizar sus inquietudes y demandas. Muchos diputados/as llevan meses sin pisar la casa. Incluidos algunos flamantes fichajes. Tienen el cabet en la feina, pero en otra. Un ejemplo palmario de a qué se dedican los prohombres encargados de derribar el Consell. ¿Se acuerdan de un tal Ignasi Pla, que dimitió cuando salió a la luz el retraso en pagar aún las obras de su piso? ¿Se acuerdan que detrás de la maniobra -bastante sucia, por cierto- andaban unos cuantos del partido y Pla y cía se pusieron manos a la obra para demostrar ante José Blanco que los sospechosos eran culpables? Pues la venganza ha empezado a servirse en plato frío y ha caído un cargo de una empresa estatal acuática. Si en el PSPV se pusiera el mismo empeño en hacer oposición que en dirimir ajustes de cuentas (el magnicidio tampoco fue otra cosa) Camps estaría haciendo las maletas. Pero el president y el PPCV siguen aburridos y descentrados, pero tan panchos.










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