
Asistimos a una polémica que no debiera haberse planteado. En estos casos nos viene a la mente aquello de que los árboles no nos dejan ver el bosque. El caso es que se ha cuestionado el proyecto del Museo del Transporte, digamos, con argumentos, a mi parecer, sin base. Las naves que diseñó el arquitecto Ribes para la estación de ferrocarril, y hoy caen dentro del proyecto del Parque Central, fueron objeto de un interesante proyecto museístico muy relevante y de gran importancia para la ciudad y el resto de nuestro territorio.
En la zona existe, por otro lado, un déficit escolar, que aumentará en el futuro, por lo que, desde instancias vecinales se ha apuntado que sería prioritario destinar las naves a escuelas. Evidentemente, los déficits escolares pueden y deben tener solución. Ahora bien, tal necesidad no puede ignorar otros valores y, también, necesidades. Sacrificar gran parte de las naves con una intervención dura de adaptación implica destruir una parte del patrimonio que hemos recibido y debemos legar a nuestros descendientes.
Por otro lado, algunas instancias municipales han apuntado que no cabe en las naves un museo. Tal afirmación ignora el proyecto museístico, ya que lo que este prevé en las naves sí cabe. Además, el museo no destruiría sus elementos, puesto que la parte de materiales más grandes se ha ubicado en las naves del metro en Torrent. Las naves de Ribes, pues, tendrían un espacio interior y otro exterior más expositivo-didáctico, que según se puede comprobar cabe perfectamente.
La polémica no debería tener sentido, hay que crear escuelas o centros docentes, haciendo compatible tal imperativo con otro, el de la protección del patrimonio y la educación mediante espacios museísticos y expositivos modernos y avanzados.
A mi juicio, habría que ver las cosas con mayor perspectiva. Tengo a mi vista el avance del proyecto, y tal como se ha diseñado, considero que reducir el tema a una cuestión de incompatibilidad entre museo y escuela, debería descartarse, sobre todo teniendo presente la realidad, el valor que representan las naves, y no sólo su fachada, sino el conjunto, sus elementos arquitectónicos y los volúmenes son de gran valor. Además, si fueron creadas para el transporte lo más fiel a su función es vincularlas a un proyecto como el que nos ocupa.
En resumen, hago votos para que veamos el bosque y no nos quedemos sólo con los árboles. VICENT ÀLVAREZ












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