
Motorépoca 2008, la Feria de Vehículos Históricos que concluye hoy, también sufre los efectos de la crisis. Así lo explica Pepe Valero, uno de los expositores, que afirma que los precios de los coches a la venta "son más económicos" y que los compradores y coleccionistas "se retienen más" a la hora de invertir. El dueño de la empresa valenciana Estil Morgan presenta un Lincoln KB de 1934, valorado en 90.000 euros, que logró "traer en Detroit para restaurarlo aquí".
Los visitantes de la muestra disfrutarán también con otras joyas del automovilismo clásico. Por ejemplo, un Rolls Royce, J.H. Muliner, de 1954, valorado en 100.000 euros, y otro Rolls Royce de 1937, Sedanca Devill 25/30, que cuesta 75.000. No menos atractivos son un Excalibur Doble Phaeton Serie V (86.000 euros) o un elegante Jaguar E de 1965, (66.000 euros). Más asequibles son el Ford "T" de 1926 de Antequera Classic, que cuesta 29.000 euros; y el Isetta BMW, de 1958, pintado con lunares que imitan a una mariquita y que es una de las atracciones del evento. Este utillitario, más pequeño que un Smart y popularizado por la serie Cosas de casa, cuesta 16.000 euros. El Ford "T", por su parte, es el modelo más antiguo de la feria. Motorépoca ha reforzado su vertiente comercial con múltiples atractivos como la exposición del Club de Automóviles Antiguos de Valencia, la muestra del Club Mini de la Ribera, el área de los amigos del Citroen 2 CV "El Paraguas", el club Aston Martín y Lotus, y por supuesto, las maquetas de Alejandro Martín, que reproducen coches de leyenda.
Gran asistencia de público
El público valenciano se ha volcado de nuevo con la convocatoria. Martín Santatecla, su mujer y sus hijos, de Torrent, visitan la feria por tercer año consecutivo y resaltan "su carácter familiar". Pablo Alfaro y sus esposa se desplazaron a Valencia desde Alcoi "por dar una vuelta y porque nos gustan las motos, sobre todo". José J. Doménech y su novia, de Ondara, creen que faltan "más coches en exposición y a la venta". Lo mismo que Fernando Manrique, un veterano visitante y restaurador de vehículos jubilado, que destaca que la muestra presenta "menos motos, menos coches y menos puestos de venta que otros años". A su juicio, en Valencia, siempre ha existido una gran tradición de restaurar vehículos antiguos.
Por último, Francisco Colomar y su familia piden más exposiciones de modelos históricos mientras Jorge Cobos se mostraba encantado con el Club Aston Martín y Lotus.










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