
Un día después, los estragos de las motosierras mostraban una imagen desoladora del Vedat de Torrent. Ya no hay pinos en 200 metros a la redonda. Y se trata de una de las pocas zonas boscosas que quedan a pocos kilómetros de Valencia, y de la que tan sólo sobrevive el 15% de su masa forestal original.
Unos 80 ejemplares han desaparecido en una extensión de monte situada en el camí de la Mala Puja, frente al colegio Julio Verne, según denunciaron ayer desde la asociación de vecinos del Vedat. Las hidroeléctricas han vuelto a ser las causantes de la tala de pinos por donde discurre el tendido eléctrico de alta tensión. Esta es la segunda destrucción que se produce en 2008, tras la que acabó con centenares de ejemplares en la misma zona, bajo una línea de alta tensión instalada recientemente.
El miércoles por la mañana, una subcontrata de la Red Eléctrica Española comenzó a talar pinos, algarrobos y todos los ejemplares que discurrían bajo los cables.
La patrulla de medio ambiente se personó a las doce del mediodía alertada por los vecinos de una calle cercana, que llamaron al Ayuntamiento tras escuchar el ruido de las motosierras. Inmediatamente se personó la Policía Local en el lugar para pedir los permisos que le autorizan a cortar los árboles.
Marco legislativo
La actuación de la tala esta dentro del marco de la legalidad porque cumple con el artículo 35 del Reglamento Técnico de Líneas Aéreas de Alta Tensión (Decreto 3.151/1/1968 de 28 de noviembre) y conforme a la Ley Forestal 3/1993 de la Comunitat Valenciana y el artículo 153 del reglamento que la desarrolla.
No obstante, el Consistorio torrentino, como ya lo han hecho anteriormente Paterna o Manises, paralizó el miércoles la tala de árboles porque no cumplía con la ordenanza municipal, que establece que por cada árbol talado se deben plantar tres o indemnizar con una cuantía económica al Ayuntamiento.
La subcontrata no contaba con este permiso del Ayuntamiento por lo que la Delegación de Medio Ambiente decidió parar esta tala a la espera de que la empresa cumpla esta ordenanza. Además, el concejal de Medio Ambiente, José Gozalvo, explicó ayer durante el pleno municipal que obligarán a Red Eléctrica a plantar "pequeños arbustos para que la zona no quede tan desangelada". El Ayuntamiento de la ciudad confirmó ayer a LAS PROVINCIAS que se han talado 50 pinos y algunos algarrobos, dos de ellos centenarios.
"Tras conocer los trabajos de tala nos personamos inmediatamente en la zona para pedir la autorización municipal, al conocer que no la tenían se han paralizado los trabajos", continuó Gozalvo.
Según la legislación vigente, los titulares de estas líneas tienen que mantener limpias de vegetación las zonas de proyección de los conductores, es decir, talar y podar bajo las torres y los tendidos para evitar que salten chispas y se produzca un incendio forestal. La tarea se contrató con una empresa especializada y se hizo de conformidad con la Conselleria de Medio Ambiente.
Pero ayuntamientos y vecinos se muestran completamente en contra de estas actuaciones, al considerar que se está acabando con una gran parte de la escasa masa boscosa que queda en El Vedat o en la Vallesa, por ejemplo. Es más, se han interpuesto más de una decena de recursos ante el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana contra estas talas.
Todas las resoluciones judiciales resolvieron a favor de los vecinos, pero la última autorizó a las compañías eléctricas a talar, tras argumentar que no hay otros medios para evitar incendios, dado el peligro de que salten chispas desde las torres.
El Consell se muestra a favor de estas talas. A través de un escrito de la Abogacía General de la Presidencia ante el TSJ, el Consell argumentó la necesidad de realizar estas actuaciones porque "no hay otras medidas preventivas para evitar incendios". Sin embargo, los vecinos del Vedat argumentan que la masa boscosa que todavía pervive es escasísima, y que una actuación así acaba con un alto porcentaje de los árboles de la zona.
Además, alegan que la línea de alta tensión es reciente, y que quizás no se debería haber autorizado su instalación en una masa forestal. Ahora, sin embargo, tras la resolución judicial y el amparo del Consell, los Ayuntamientos se acogen a sus débiles ordenanzas para paralizar talas, aunque sea durante unos días.












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