Gerardo Puchol, presidente de Caixa Rural Torrent,señala que las entidades pequeñas se enraizan másen la economía real y que la suya nunca se dejótentar por inversiones del tipo madoff o subprime.El pasado día 2 de marzo, la Caixa Rural de Torrent cumplió su 40 aniversario. Cuatro décadas desde que la antigua sección de crédito de la Cooperativa Agrícola San Luis Bertrán decidiera desgajarse de la matriz (aunque siempre han permanecido las buenas relaciones de familia) y, al amparo de la nueva ley de 1968, que daba amparo para ello, se convirtió en cooperativa de crédito independiente, es decir, en la actual caja rural torrentina.
Sin embargo, el aniversario de la creación de la nueva entidad es largo, de algunos meses, puesto que los nuevos estatutos se acabaron de aprobar el 23 de noviembre de 1969.
Su actual presidente, Gerardo Puchol Cervera, nieto de uno de los fundadores de la cooperativa, Ricardo Puchol Chuliá, advierte que su entidad es en estos momentos "la única del sector financiero que lleva el nombre de Torrent y que sigue atenta a sus orígenes, al sector agrario". La antigua Caja de Ahorros de Torrent, "que nació también como agraria", pronto dejó de lado ese carácter para hacerse más generalista, y después se fusionó con la CAM.
Hoy, Caixa Rural Torrent no es sólo una entidad agrarista, naturalmente; se ha diversificado como lo ha hecho la sociedad, la de Torrent y la de las demás localidades donde está implantada, pero sigue teniendo "una especial atención por la economía rural, en el sentido amplio que hoy tiene el concepto del desarrollo rural, y no sólo con lo agrario, sino atendiendo a las economías familiares, del pequeño comercio y de las pymes en general".
No obstante, fiel a sus raíces agrícolas, mantiene una intensa dedicación a los problemas de los agricultores, con líneas específicas de actuación financiera y actividades formativas y de divulgación profesional, como sus Jornadas Citrícolas, que este año han cumplido su trigésima edición.
La entidad cuenta con 37 oficinas repartidas entre 24 poblaciones, desde Sueca a Meliana y a Monserrat, y tiene una plantilla de 192 empleados.
Lo suyo es "el trato directo, de proximidad -explica el presidente- y mantener un crecimiento armónico y tranquilo; garantizar los depósitos de nuestros socios y clientes y asegurarles nuestros servicios con solidez".
Para Puchol, "la desmesura de la obsesión por un crecimiento a ultranza" es una equivocación que ha predominado en muchas instancias durante los últimos años y que ha llevado a que "se sufran fuertes problemas de despersonalización y de quebranto económico". No es este el caso de la entidad torrentina, como en general el de las cajas rurales, "porque nuestro tamaño pequeño y nuestra relación directa con la gente, que está a la vez asociada a la entidad y nos ha acompañado en trayectorias paralelas, nos hace mantener los pies en el suelo; tenemos un claro enraizamiento con la economía real".
Hasta hace poco, "quien no se empeñaba en crecer a toda costa parecía que estaba equivocado, que iba mal; ahora se reconoce que era un error, que era y es mejor trabajar con seriedad y solidez, que las altas rentabilidades poco justificadas encierran grandes riesgos, y es mejor trabajar con moderación y seguridad. Nosotros nunca nos hemos dejado tentar por inversiones del tipo Madoff o 'subprime', y aquí estamos, sin problemas, atendiendo como siempre a nuestra gente y con voluntad de permanecer para siempre".
Reconoce que "todos sabían que iba a estallar la crisis, pero no se atrevían a decirlo", aunque es partidario de "no pasarnos todo el día hablando de la crisis y dedicarnos más a trabajar, porque es la única forma de superar las dificultades: aprovechar ese esfuerzo, las enseñanzas de los errores y las ansias de superación para fortalecernos con nuevas oportunidades".
Gerardo Puchol considera que un problema esencial que ha marcado los problemas actuales ha sido el de "la avaricia, que rompe el saco; vivir y desarrollarse con excesivas alegrías y haber presentado la especulación como algo idóneo". Ahora acaba una etapa, un modo erróneo de concebir la economía, porque "ha habido gente que se ha endeudado para comprar pisos con los que especular, y eso ha hecho encarecerlos muy por encima de su valor real y de las posibilidades de quienes los necesitan para vivir; algo que no podía seguir así. La fiesta se ha terminado y ahora se ve cuáles son las empresas de solera, las que tenían las cosas claras, porque estas es difícil que claudiquen como los advenedizos".
Para ganar solvencia, la entidad ha destinado el 78% de sus ganancias del año pasado, 7,5 millones de euros, a fortalecer sus reservas, que alcanzan los 77,7 millones. Sus activos medios se sitúan en 778 millones.












Los comentarios están cerrados