BARRAEn Torrent, este año, se redujo el presupuesto del monumento municipal en 10.000 euros.

La comarca de l'Horta también hace balance, y en el caso de algunos municipios, la crisis económica puede llegar de lleno a las fallas del próximo año. La época en que el dinero parecía brotar bajo las piedras ya se ha terminado y en algunos Ayuntamientos se plantean ahora reducir drásticamente los presupuestos dedicados a las fallas.
En Torrent, por ejemplo, este año ya se redujo el presupuesto del monumento municipal en 10.000 euros, mientras que en Paterna el alcalde, Lorenzo Agustí, se planteó la posibilidad de consultar a los vecinos si quieren que se siga plantando la falla municipal. En uno y otro caso, fuentes del Consistorio creen, sin embargo, que es pronto para abrir ese debate.
Tanto en Paterna como en Manises las fallas municipales no se sufragan con el dinero de las arcas públicas, sino con el de empresas que se ofrecen a pagarlas. Admiten, no obstante, que puede haber dificultades el próximo año para que las empresas faciliten ese dinero que otros años han aportado sin problemas.
Con la cremà de anoche desaparecieron más de 400 monumentos en l'Horta que inician un nuevo ejercicio fallero rodeado de incertidumbre. "Este año ya ha habido recortes importantes en los presupuestos de las comisiones, ya sea en el monumento o en la actividad fallera", explican.
Incluso algunos Ayuntamientos, como el de Alfafar, concedieron una subvención de 6.000 euros a cada comisión para que su monumento tuviera un poco más de presupuesto, vistas las dificultades económicas.
Los problemas derivados de la crisis se han agravado los últimos meses debido a que muchas comisiones han tenido que hacer obras en sus locales para poder insonorizarlos y adaptarlos a la normativa. En algunos casos, estas fallas han tenido que conformarse con monumentos más austeros para sufragar este importante gasto.
La seguridad en las mascletaes y los fuegos de artificio también han protagonizado el ejercicio fallero, ya que muchas comisiones han tenido que trasladar sus actos pirotécnicos a otras zonas más seguras y alejadas, incluso en algunos casos, de su barrio. En Catarroja, además, las diferencias con el Ayuntamiento han dejado por primera vez a los falleros sin mascletaes ni concurso pirotécnico.