María Carretero representa a la virreina en el Encuentro Glorioso.Torrent celebró ayer su día grande de la Semana Santa. La procesión del domingo de Resurrección con la culminación del Encuentro Glorioso fue la más participativa de los últimos años. Destacó la figura, única en la Semana Santa española, de la reina del encuentro. Una joven soltera representa cada año a la virreina Germana de Foix en su visita a la ciudad en el siglo XVI.
Doña Germana acompañó al séquito el domingo de Resurreción y le gustó tanto que mandó que todos los años una joven torrentina la representara. Este año la afortunada fue María Carretero, miembro de la hermandad Jesús de Medinaceli. La figura representada data de 1560, y en la actualidad es una de las más antiguas de toda la Semana Santa española.
Bordado por dominicas
Desde el miércoles, el secreto mejor guardado de la reina del encuentro era ya conocido, desde que se expuso el vestido que María Carretero portó en el encuentro. El rojo fue el color elegido por la joven que representa a la virreina Germana de Foix. Una cola de casi siete metros bordada en oro por las monjas dominicas de Xàtiva remata el espectacular diseño ideado en blanco roto, amarillo dorado y rojo, inspirado en la corte del siglo XIV.
A juego, los vestidos que lucieron las dos camareras que la acompañaron y los pajes que le llevaron la cola. El color elegido por María fue el mismo que lucen los hermanos de la hermandad de la que forma parte, y que le sirvieron de séquito en la triunfal bajada hacia la plaza Mayor.
A las ocho de la mañana, la Hermandad de Jesús de Medinaceli acudió al domicilio de María Carretero para acompañarla a la parroquia de Monte Sión.
Allí se concentraron ocho hermandades, que iniciaron el recorrido junto con el cortejo de la Reina hacia la Plaza Mayor. María Carretero no podía esconder su emoción, desde el primer momento que comenzó a recorrer la calle Fray Luis Amigó pudieron verse las lágrimas en su rostro. A su vez, en la parroquia de la Asunción comenzó su recorrido la hermandad del Cristo Resucitado, junto a otros ocho pasos, con destino también a la Plaza Mayor. Allí, junto a la restaurada Torre tuvo lugar el encuentro entre el resucitado y la Virgen.
Al mismo tiempo una gran carxofa se abrió y salieron de ella miles de aleluyas con textos muchos de ellos en honor a la reina del Encuentro, mientras decenas de palomos alzaban el vuelo como símbolo de la alegría que representa la resurrección. Mientras, los cientos de cofrades que asistían al acto se descubrían el rostro tras una semana de penitencia.
Posteriormente, en Monte Sión, María Carretero realizó una acción de gracias, en un año en que la meteorología no respetó el Santo Entierro.

Retrato de Germana de Foix.











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