¿Por qué continuar con éste negocio? ¿Cuál es el motivo? La intuición me indica que nuestra pasión por la agricultura nos pierde.Soy un agricultor de Torrent. En una visita a mi campo me encontré con una furgoneta en el centro de la misma parcela, cargada con 35 cajas llenas de naranjas y dos personas recolectando mis naranjas. Con la intención de evitar la huida de quienes estaban sustrayendo las naranjas puse mi vehículo en el camino para impedir la salida de la furgoneta y avisé a la Guardia Civil, que llegó al poco tiempo, fueron detenidos y llevados al cuartel de de Aldaia. El vehículo de los detenidos no tenía seguro, no tenía pasada la inspección técnica de vehículos, e iba a nombre de la mujer de uno de los detenidos.
La parcela tiene 241 árboles, con una media por árbol de entre 2 y 3 cajas, estimo que se hubieran podido recolectar aproximadamente unas 600 cajas. Tras las distintas visitas de los ladrones, me quedan por recoger unas 100 cajas por lo que lo robado asciende aproximadamente a unos 10.000 kg.
De los datos proporcionados por los vecinos, parece desprenderse que los ladrones siempre han sido los mismos. Ni la Guardia Civil, ni la administración de justicia han demostrado interés alguno en confirmar que ellos son los responsables del resto de lo sustraído, algo que podría ser relativamente fácil tomando como muestra las huellas del terreno, o también recogiendo información del comprador de las naranjas...
Al día siguiente se realizó el juicio rápido en el Juzgado de Quart de Poblet. Contraté los servicios de un abogado, mientras que a los detenidos les asistió un abogado de oficio. A pesar de mi denuncia sobre la totalidad de los 10.000 kilos sustraídos, los detenidos solamente fueron enjuiciados por las 35 cajas que tenían cargadas en el momento de ser descubiertos.
El Perito del Juzgado valoró la mercancía en 350 euros, importe inferior a 400 euros, sin tener en cuenta la variedad de la naranja, ni mi valoración sobre el precio real de las naranjas sustraídas, por lo que el juez estimó que los hechos eran constitutivos de falta, y no delito. Los detenidos quedaron en libertad.
La sentencia condenó a los delincuentes como autores responsables de una falta de hurto con una pena de 50 días de multa y cuota diaria de 6 euros. Para que se hubiera considerado como delito, dichos delincuentes deben acumular un total de cuatro los mismos hechos delictivos no juzgados en un periodo de un año y que el valor total de lo hurtado superara los 400 euros ¿Qué valoración podemos extraer de los hechos?. He tenido que pagar mi abogado, no he cobrado ni siquiera las 35 cajas que tenían cargadas en su vehículo, puesto que aunque la Guardia Civil me las devolvió, eran naranjas tardías y todavía no estaban maduras, siendo su valor actual nulo, del resto de las naranjas robadas no se sabe nada y a mi juicio, dudo mucho que la sentencia condenatoria vaya a disuadir a los delincuentes de continuar robando naranjas.
El pasado 11 de febrero de 2009, el Sr. Peralta, Delegado de Gobierno en la Comunitat Valenciana, declaró que los actos delictivos cometidos en el 2008 en la Comunitat han descendido un 6% respecto al año anterior.
Y yo le pregunto al señor Peralta: ¿Y para qué ha servido tomarme las molestias de interponer la denuncia, gastarme el dinero en un abogado que defendiera mis intereses, perder una mañana en el juzgado (el juicio se demoró 4 horas) y temer para mí o para mi familia unas posibles represalias por parte de dichos delincuentes?.
Esta situación de desamparo que los agricultores tenemos que soportar, y que en los últimos tiempos se está agravando, es una vergüenza: robos de cosechas, robos en los pozos de riego, casetas con aperos... Todos los años, el 80% de la cosecha de algarroba de Torrent es robada.
Esta indefensión al agricultor podría obligar a que algunos se tomen la justicia por su mano y tengamos que lamentar consecuencias imprevisibles. Los políticos legisladores ignoran a la sociedad, no conocen los verdaderos problemas de la misma y no se establecen medidas para paliar este tipo de hechos delictivos que se repiten diariamente y que en absoluto son algo nuevo o sorprendente. Lo que está muy claro es que la clase política no está a la altura de las circunstancias, que sólo trabajan para sumar votos, justificarse ante el electorado, despilfarrar y culpar siempre a la oposición de ser más corrupta. Esto debería hacernos reflexionar.
¿Qué hacer? Probablemente lo más acertado sería abandonar la agricultura, no se puede tener todo en contra: sobrecarga de obligaciones administrativas, costes de producción crecientes (combustible, electricidad, agua, abonos...), falta de mano de obra cualificada, puesto no hay relevo generacional, venta de cosecha sin precio, tendencia decreciente de los productos agrícolas, pagamos impuestos sobre pérdidas... y después de todo ello, se cobra si queda algo. ¿Por qué continuar con éste negocio? ¿Cuál es el motivo? La intuición me indica que nuestra pasión por la agricultura nos pierde.












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