BARRALa principal arteria de la ciudad ha cambiado varias veces de nombre desde su construcción en 1929.

La ahora denominada Avenida del País Valencià es algo más que una simple calle que comunica el centro histórico de Torrent con el Vedat. Para muchos torrentinos representa la evolución histórica de su pueblo. Esta arteria construida a finales de la década de los años 20, se convirtió con el paso del tiempo en un importante núcleo de desarrollo de la capital de l´Horta Sud. Sin duda, tal y como reconocen los historiadores locales Adrià Besó y Pepe Royo, esta vía ha sido el eje vertebrador sobre el cual se ha asentado el modelo de crecimiento urbanístico de Torrent. «Normalmente las ciudades y pueblos han crecido en torno a su casco histórico, en Torrent no. Un ejemplo: la Avenida ya no puede crecer más, y la ciudad se está desarrollando hacia la periferia que colinda con la autovía de Valencia. A lo largo del siglo XX, Torrent sólo ha crecido en torno a la Avenida». En pleno debate sobre su nombre, la Avenida ha modificado su denominación según las etapas históricas de España. En su inauguración recibió el nombre de Avenida de Alfonso XIII. Posteriormente en tiempos republicanos pasó a llamarse Avenida de la República. Con la dictadura franquista la Avenida vanaglorió a los «mártires caídos por obra y gracia de Dios» y pasó a llamarse Avenida de los Mártires. El nombre actual y sobre el cual se ha generado el debate es Avenida del País Valencià, una denominación vigente desde la transición. Sobre esta circunstancia, Pepe Royo sostiene que a la Avenida es conocida por su nombre y no por sus apellidos. «Toda la vida, tuviera el nombre que tuviera, la gente cuando se refería a ella, hablaba de la Avenida. Cambie lo que se cambie, se conocerá siempre por su nombre».

Un poco de historia

En 1929, siguiendo el modelo de ciudad lineal del arquitecto Arturo Soria, se inauguraba el paseo de la Avenida. En un principio se planteó como una zona residencial de las clases medias-altas de la localidad. Las primeras edificaciones eran plantas bajas de una o dos alturas, que guardaban semejanza con la arquitectura modernista que impregnó la Valencia de finales del siglo XIX y principios del XX. Este modelo urbano se consolidó muy lentamente. En los primeros años, las construcciones serán escasas. Esta circunstancia conlleva que el cronista Pepe Royo afirme que «si en los años 40 y 50 se hubiera desarrollado la Avenida ahora no sería una zona de grandes edificios». En la década de los años 40, es cuando se comienza a urbanizar alcanzando la altura de la plaza dels Moralets. Pero será en los 50 cuando la Avenida se empieza a desarrollarse como el centro neurálgico del pueblo. La llegada de los cines activará la vida social de los torrentinos. El Montecarlo, el Liceo... animarán la vida de una población que resurge al tiempo que pasan los años. El habitual paseo de los domingos, así como la presencia de grupos de jóvenes que deambulaban en busca de su «media naranja», se convertirán en una tradición. Eran otros tiempos, la Avenida era el punto de ebullición de la vida social torrentina y de la comarca. Será en los años 70 cuando la Avenida sufra su gran transformación. Desde la Font de les Granotes hasta la zona de San Valeriano, lo que se proyecta ya no son casas sino grandes fincas. En los 80, las edificaciones se proyectaban ya hasta el parque Azorín. En los próximos años, será cuando se acabe de ligar el último eslabón que separaba el Vedat del casco urbano. El centro comercial de las Américas supondrá el impulso necesario para unir la zona urbana con el monte. Según Adrià, la especulación urbanística provocó que «las grandes fincas hicieran perder el sentido originario de barrio residencial para pasar a ser un barrio céntrico». En este sentido, Pepe sostiene que conforme ha ido creciendo la Avenida «se han perdido las raíces del pueblo». El idílico proyecto de lugar residencial de pequeñas casas, se abandonó definitivamente para configurarse como el centro financiero y comercial de la capital de l´Horta Sud. Su desarrollo ha hecho que la frase del cantautor valenciano Raimon, 'qui perd els orígens perd la identitat' cobre especial significado en este caso. Torrent abandonó su vida de pueblo al mismo tiempo que su 'Avinguda' se iba haciendo día a día más mayor.